A
45 km. del sureste de Pachuca, entrando
por la carretera Pachuca-Cd. Sahagún,
al pie del enorme cerro del Xihuingo y en
medio de las planicies del sur hidalguense,
se encuentra Tepeapulco, “Cerro rodeado
de agua” por su vocablo. En este poblado,
famoso por sus trabajos de artesanía,
alfarería y herrería, llegaron
los franciscanos en 1527 encontrando pirámides
y habitantes náhuatl; Hernán
Cortés intentó hacer la casa
más ostentosa de la época
en este sitio, pero la Audiencia de México
le negó la autorización.
Es importante y atractiva su arqueología,
como las zonas arqueológicas de Xihuingo,
de clara influencia teotihuacana; Huapalcalco,
uno de los primeros indicios de la cultura
tolteca; y Tecolote 1, donde puede observarse
montículos y plataformas y una pequeña
pirámide de tres cuerpos con elementos
de la cultura teotihuacana.
El interesado puede visitar el ex Convento
de San Francisco, el más emblemático
de la ciudad, la Hacienda San Bartolomé
de los Tepetates, o visitar la caja de agua,
una obra de ingeniería hidráulica
antigua que sirvió de remate al acueducto
que dotaba de agua a la población.
O bien, acudir a la gran Laguna de Tecocomulco,
que cubre tres poblaciones rurales, para
pasear en lancha o practicar la cacería
en algunos lugares permitidos; el visitante
podrá contemplar los poblados de
la orilla, chozas y restaurantes de adobe,
block, costera y ladrillo.
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