Fundada inicialmente
con el nombre de Atotonilco, el pueblo Mineral
del Chico, de indudable tradición
minera, se encuentra dentro del Parque Nacional
del mismo nombre, de manera que su atractivo
no sólo reside en lo pintoresco del
pueblo, también en la inigualable
belleza de sus alrededores y las actividades
a las que invita, convirtiéndolo
en un destino de gran preferencia.
El poblado puede enamorar a cualquiera con
sus casas de adobe o madera, a la usanza
de villa rústica, donde puede adquirirse
artesanías o comer su variada gastronomía.
El templo más representativo es la
Parroquia de la Purísima Concepción,
reconstruida en 1819, muestra del barroco
mexicano.
El Parque Nacional El Chico cobija a la
comunidad y se ha vuelto imprescindible
en la visita al estado de Hidalgo. Don Porfirio
Díaz le otorgó su estatus
de reserva en 1898, siendo uno de los primeros
parques naturales “formales”
de la República. Cuenta con casi
3 mil pletóricas hectáreas
de montañas con bosques, donde encontrará
instalaciones para acampar, albergues y
áreas para practicar alpinismo, caminatas,
senderismo, ciclismo de montaña y
rappel, o actividades como la pesca, ideal
para mantos de agua como la Presa el Cidral
o el Río El Milagro.
Dentro de la belleza natural del parque
se pueden observar varias elevaciones rocosas
entre valles y barrancas, que retan a los
más profesionales de la escalada
y el rappel; la cumbre más alta y
afamada es la Peña del Cuervo, a
más de 3 mil msnm. Igualmente pueden
observarse especies endémicas, algunas
en peligro de extinción, en medio
de la espesura de coníferas y oyameles.
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