HISTORIA DEL ESTADO DE HIDALGO
El estado de Hidalgo se encuentra localizado aproximadamente en el centro del país y lleva por nombre el del iniciador de la Independencia de México; Don Miguel Hidalgo y Costilla, su territorio representa el 1.06% del total del territorio mexicano y por su ubicación y localización geográfica es poseedor de una gran variedad de climas, que permiten tener dentro de una pequeña extensión de tierra un contraste muy peculiar de cultura y tradición.
En él, han acontecido varios sucesos relevantes y trascendentales para el desarrollo de nuestro país; desde la prehistoria hasta nuestros días cada uno con su matiz y sabor diferente.
En antecedentes, el estado, fue cuna de una de las civilizaciones con más legado: LOS TOLTECAS, quien con sus gigantes, dan muestra de su poderío y desarrollo.
En la época de la colonia el franciscano Bernardino de Sahagún comenzó sus investigaciones aquí asentando las bases de la antropología, y en Pachuca la capital por excelencia de una ciudad Minera, se dio el descubrimiento del método de amalgamación para beneficiar a los minerales como la plata.
En la época independiente los ruidos de sublevación no se dejaron notar, causando excitación entre los municipios de Nopala y Huichapan, siendo este el último el primer lugar en México donde se celebro por primera vez el grito de Independencia en nuestro país, en el Chapitel.
Durante la reforma, y después de haber sido el país testigo de muchos enfrentamientos por lograr establecer derechos para todos los mexicanos, se redacta el Plan de Jacala que apoyaba la separación entre el clero y la Iglesia.
Siendo hasta el 16 de enero de 1869 cuando la conformación de la identidad Hidalguense cobro forma, con la erección del estado de Hidalgo, con el primer Gobernador Juan C. Doria, asentando el comienzo de la historia actual de nuestro bello estado.
Museos del Estado de Hidalgo
El Estado de Hidalgo ofrece a sus visitantes varios sitios de interés para descubrir los misterios y las bellezas que el estado encierra; llenos de historia y diversión, los museos van a dejar satisfecho a quien quiera contemplar sus exposiciones.
El interesado podrá asistir con los pequeños a espacios de diversión interactiva, con diferentes opciones para diferentes públicos.
Museo de Minería
Ubicado en la Casa Colonial en la zona centro de Pachuca, este afamado sitio cultural exhibe numerosas muestras de minerales, fotografías, piezas y maquinarias que, en su momento, fueron utilizados para la extracción minera. Cuenta con tres salas de exhibición y un jardín.
En general, el visitante puede tener una visión de lo que fueron los procesos técnicos de la minería en Pachuca y Real del Monte.
El Museo de Minería y Archivo Histórico, A. C., abre de miércoles a domingo de 10:00 a 18:00 horas.
Museo de Mineralogía
Espacio con un bello moblaje de la época porfiriana, dentro de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, por la calle Abasolo.
Cuenta con más de 1200 muestras de minerales de la región y del mundo; exhibe también, restos fósiles encontrados en la entidad.
Puede visitarse de lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas, sábados y domingos de 10:00 a 15:00 horas.
Museo Regional de Historia
Para ver restos de animales prehistóricos y objetos prehispánicos, el interesado puede ir a este recinto, ubicado en la Colonia Centro por la calle Arista.
Abierto de martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas, este museo contiene una extensa colección de la historia local en objetos, fotografías y documentos que informan sobre la vida pasada de Pachuca y los alrededores.
En este gran lugar recreativo de tres salas temáticas, el visitante puede ver desde mandíbulas de mamut, hasta retratos de héroes de la época independentista del país.
Museo del Rehilete
Ubicado en el km. 84.5 de carretera México-Pachuca, este espacio es ideal para los pequeños de la casa. Se trata de un museo interactivo con módulos permanentes, donde los niños pueden aprender tocando y jugando.
El Rehilete cuenta con un planetario, observatorio, biblioteca y videoteca, así como más de 100 distintas exposiciones sobre arte y ciencia. El público puede disfrutar de un paseo arqueológico y un paseo botánico, o recorridos por áreas de naturaleza y tecnología.
Su horario es de martes a jueves de 9:30 a 18:30 y fines de semana de 1:30 a 19:30 horas.
Planetario Hidalgo
Dentro de El Rehilete, en Pachuca de Soto, se encuentra el Planetario, sitio familiar por excelencia. En este lugar, en forma de esfera y con pantalla panorámica, mediante proyecciones y explicaciones, pueden admirarse la bóveda celeste, las maravillas que encierra el vasto universo, y aspectos de astronomía que amplían la visión de cualquier visitante.
Cuenta con un parque arqueológico, un área para ver tecnología de robótica avanzada, y servicio de cafetería. El recinto tiene una capacidad para 80 personas cómodamente instaladas. Su horario es: martes, viernes, sábados y domingos de 16:00 a 18:00 horas.
Museo Nacional de Fotografía
Mostrando al público obras de grandes fotógrafos nacionales y extranjeros, este edificio instalado en el Centro Cultural Hidalgo, se encuentra ubicado en la calle Hidalgo esquina con Arista, con un horario de martes a domingo de 10:00 a 15:00 horas.
Creado en 1984, en el edificio que antes fue el ex Convento de San Francisco, este espacio único en el país, tiene la finalidad de mostrar en forma didáctica una visión de la historia de la fotografía. Da a conocer sus distintos procedimientos y sus principios químicos y físicos.
En este lugar se puede encontrar máquinas y cámaras de las más antiguas, procesos de películas y revelados, técnicas y personajes destacados de México y el mundo, y exposición de fotógrafos contemporáneos.
Museo Histórico
En el Centro Cívico del Congreso del Estado de Pachuca se encuentra el Museo Histórico, llamado también Capilla Cívica de la Constitución. Se trata de una sala instalada en el pasillo del Edificio del Poder Legislativo.
Este recinto posee fotografías y documentos originales de Historia Nacional e Historia del Estado de Hidalgo. En la primera área hay un acervo de fotografías interesantes que incluyen al presidente Venustiano Carranza. En la segunda área hay libros y documentos testigos de la declaración de Estado de Hidalgo, hasta informes de los gobernantes en turno.
Museo Arqueológico de Tepeapulco
A 49 km . al sureste de Pachuca, por la carretera 105, puede visitarse este museo, ubicado en el claustro bajo el ex Convento de San Francisco.
En sus salas se muestra una colección de piezas localizadas en diversas exploraciones de un sitio cercano llamado Xihuingo. Dentro de la muestra llaman la atención los utensilios de guerra de los antiguos moradores.
Abierto de martes a domingo de 9:00 a 16:00 horas.
Vale la pena mencionar que Tepeapulco también cuenta con una Casa de la Cultura , que tiene la función de promover y difundir las manifestaciones artísticas del estado, y que cuenta también con exposiciones temporales de pintura, fotografía y documentación variada e interesante.
Museo Arqueológico Jorge R. Acosta
Ubicado a 1 km . al oeste de la ciudad de Tula de Allende, a un costado de la zona arqueológica, puede visitarse de martes a domingo de 9:00 a 16:00 horas.
El visitante podrá observar aspectos de arquitectura, religión y objetos ceremoniales y utilitarios de los antiguos Toltecas. El recinto, siempre atractivo y enigmático por la cultura que aloja, cuenta con ocho secciones donde se exhiben las diferentes piezas.
En general, se ofrece una panorámica amplia de la historia de las exploraciones de este sitio.
Museo de Sitio de la Mina de Acosta
Por el antiguo camino a Guerrero, en Real del Monte, espera al visitante una original e interesante propuesta de arqueología industrial: una antigua mina convertida en museo.
Habiendo sido una de las minas más ricas del distrito hidalguense, pero habiendo sido agotada y abandonada, en 1998 varios científicos con mucho esfuerzo estudiaron y difundieron los hallazgos, y gracias a su tesón, fue que se instituyó como museo.
Hay un socavón de casi medio kilómetro por el que el visitante atraviesa (ataviado con casco, lámpara, botas y overol minero) y se da idea de la dificultosa labor de los mineros que allí trabajaron. El visitante puede recorrer lo que fueron bodegas, cuartos de máquina y la Casa del Superintendente, muy bien reconstruida, que recrea la vida y actividad de otros tiempos.
Museo Religioso y Etnográfico
A 36 km . al noroeste de Pachuca de Soto, llegando por la carretera 85, en el antiguo claustro alto del Convento de San Nicolás de Actopán, se encuentra el Museo Religioso y Etnográfico.
Este recinto cultural ofrece al visitante, en sus cuatro salas de exposición permanente, un panorama de la historia colonial de la región, y de las etnias que habitaron Hidalgo antes del arribo de los españoles. Posee muebles de madera de tallado artesanal, pinturas al óleo y esculturas del siglo XVIII y XIX; sobresale la escultura de San Nicolás Tolentino.
Abre de martes a domingo de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas
LEYENDAS DE HIDALGO
REGRESÓ DEL INFIERNO…
Cuenta una leyenda que allá por el año de 1770, en una de las casas grandes de la calle principal del Real y Minas de Pachuca, don Pedro Ramírez de Trabueso y Dávila, rico hacendado pariente de doña Micaela, esposa de don Pedro Romero de Terreros, agonizaba rodeado de familiares y su médico de cabecera; su esposa Ramona le decía llorando, suplicando:
-No te vayas mi señor, tus hijos y yo moriremos de tristeza por tu ausencia.
-¡Ya mujer, deja de llorar! No es mi voluntad morirme, sálganse todos por favor.
Usted se queda doctor –le contestó don Pedro con debilidad.
Obediente y con lágrimas, la señora le contestó:
-Como tú mandes mi señor. Salgamos hijos.
El médico se quedó asombrado por la actitud de su paciente y le preguntó:
-Dígame señor, ¿Qué es lo que quiere que haga?
-Usted doctor sabe mejor que nadie, que tengo un don para saber cosas anticipadas, supe el día que mi madre iba a morir, predije la muerte de mis tíos, también le advertí a mi cuñado don Pedro Romero de Terreros, del tumulto y ruido popular que iba a suceder en Real del Monte, que por poco le cuesta la vida. Ahora sé que me voy a morir, pero quiero que me ayude a hacer un experimento.
-No lo entiendo, señor.
-Desde niño soñé con desafiar una incógnita imposible.
-No lo acabo de entender, en qué forma puedo ayudarle al experimento que me dice.
-Con su ayuda podré recorrer el velo del misterio, descubrir si hay vida después de la muerte.
De pronto tocaron la puerta insistentemente.
-Abran, soy el cura don Nicolás, del Santo Oficio; vengo a darle los Santo Óleos.
-Ábrale, doctor, él servirá para lograr mi propósito.
Cuando abrieron la puerta, el cura les dijo furioso:
-No pueden cerrar la puerta, y menos a un ministro de Dios que viene a darte la confesión, los Santos Óleos para que puedas salvar tu alma.
Don Pedro estaba casi moribundo y con trabajo dijo:
-Por favor, señor cura, como última voluntad quiero que usted y el doctor me ayuden a bien morir. Usaremos un magnetismo entre los tres para que sirva de comunicación y por medio de la ciencia del doctor y sus rezos, mantendrán mi alma atada a mi cuerpo; quiero decir que si muero, seguiré presente ante ustedes y les daré testimonio de lo que hay en el más allá.
Enojado, el cura le puso enfrente un crucifijo y le dijo:
-Lo que pretendes es imposible, absurdo, es retar a la muerte, al poder de Dios, sólo nos ha enseñado lo que tiene en su reino. No estoy de acuerdo en ser cómplice de tus herejías.
Pedro o miró con ojos de piedad y le suplicó:
-No se puede negar, señor cura. Es mi última voluntad y debe respetarla como un secreto de confesión.
-Te equivocas, como tu confesor tengo facultades para hablar ante el tribunal de la Santa Inquisición para que te manden a la hoguera antes de que te mueras.
Pedro, ignorando al cura, le dijo al médico:
-Haga lo que le pedí, doctor, siento que el alma se me escapa.
-Lo intentaremos como usted quiere, señor, y que sea la voluntad de Dios.
El médico prendió una vela y la pasó por la cara de don Pedro y le dijo:
-No deje de mirar la luz, es este momento quedará bajo mi poder. Se siente cansado, sus ojos se cierran. Duerma profundamente, su voluntad será la mía. Obedecerá mis órdenes, su espíritu dejará su envoltura pero usted me hablará.
El cura les ordenó que no siguieran.
-Me quejaré ante el tribunal de lo que están haciendo y usted será juzgado severamente, doctor.
-¡Cállese por favor! Es mejor que salga.
-Eso es lo que quisieran, pero voy a permanecer para ver que es lo que hacen fuera de nuestra religión, para condenarlos a los dos.
El médico tomó el pulso de don Pedro y muy preocupado dijo en voz alta:
-Ya se murió.
Vino un pesado silencio. Luego, otra vez el doctor tomó la mano de don Pedro y sin dejar de apretarla, le dijo en el oído:
-Responda lo que le voy a preguntar.
De pronto se escucho un gritó angustioso de don Pedro, quien temblaba de pie a cabeza.
-Ah, siento mucho frio, estoy flotando en medio de una espesa neblina, a lo lejos se ve luz.
El médico no dejaba de preguntar, bajo la mirada del cura que estaba muy sorprendido.
-¿Qué más ve? Dígame, ¿qué es lo que escucha?
-Escucho gemidos de dolor, gritos angustiosos ¡Oh no!
-¿Qué le pasa?, dígamelo.
-Unas sombras tratan de agarrarme, ¡ay!
El médico se puso muy nervioso, ahora era don Pedro quien con las dos manos lo sujetaba con fuerza.
-Regrese don Pedro, trate de ver la luz de la vela, se lo ordeno; su alma tienen que regresar aquí; y después se volverá a ir pero con el rumbo correcto.
Don Pedro no dejaba de gritar, se revolcaba en la cama o se agarraba de las cobijas.
-No me lleven…son tinieblas… hace mucho calor. ¡Dios mío! Me están metiendo en una cámara grande donde hay utensilios de tormento. Veo seres horribles con pesuñas largas, tienen la cola larga, cuernos, ojos saltones y echan lumbre; ahora se acercan a mí.
El cura intervino, detuvo la mano del médico y retiró la vela.
-¡Ya basta! Detenga lo que está haciendo, se lo ordeno en nombre de Dios, afuera está el Santo Oficio, los llamaré para que vean sus brujerías.
El médico, sudando de la frente, le respondió:
-Por favor, señor cura, lo estamos perdiendo.
-Regréselo, se lo ordeno por la santísima Virgen del Carmen.
-Don Pedro, cuando se lo ordene, su espíritu regresará a su cuerpo y después se irá a donde corresponda. ¿Me escucha?
-¡Si!
El médico le tronó los dedos y le gritó:
-¡Ahora!
Don Pedro se quedó quieto, su cara se transformó, tomó una expresión horrorizada. Luego se estiró y lanzó el último suspiro. A la habitación entró un olor a azufre que los hizo toser; a punto de ahogarse, vieron que de la nube salió una figura horrible soltando una carcajada. El médico cayo desmayado por la impresión de ver al diablo, el cura se puso de rodillas y mostrándole un crucifijo, le dijo:
-¡Lárgate Satanás a tus infiernos, te lo pido por Jesucristo nuestro señor!.
Las carcajadas se escuchaban muy fuertes, revotaba el eco en las paredes haciéndoles estremecer de miedo.
-¡Estúpidos! Ustedes me trajeron, ahora se las verán conmigo.
La casa empezó a quemarse. Salieron llamas por todos lados y se convirtió en u verdadero infierno. La Santa Inquisición y el Santo Oficio, que estaban en espera de recibir el alma de don Pedro, pues era un español muy importante y amigo del virrey, gritaron:
-¡Madre Santa! El diablo esta aquí.
Todos los que estaban en la casa de don Pedro, una hacienda de beneficio que se encuentra al norte de la ciudad, murieron quemados. Los tenientes del cura de la Real ciudad de México, prohibieron dentro de la iglesia, aceptar la voluntad de un moribundo que pidiera regresar del más allá.
Cuentan los vecinos que en los viejos paredones que se encuentran el barrio Camelia, que fue casa de don Pedro Trabuesco y Dávila, cerca de la media noche se escuchan lamentos, el viento sopla muy fuerte y hay quien asegura que han visto al diablo.
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