El nombre
de este municipio es porque allí
abunda la planta de flor Acaxochitl. Éste
es un pintoresco poblado famoso por la producción
de manzanas y vinos de frutas; coloridos
bordados en punto de cruz o en chaquira,
que cotidianamente portan los habitantes
de la región; y la música
que tiene su tradición en los tríos
huapangueros, bandas de viento y grupos
norteños. Es importante aclarar que
el clima es templado y frío, y la
lluvia es frecuente, por lo que se sugiere
tomar precauciones.
Hay varios edificios religiosos antiguos
que pueden deleitar la vista de los visitantes,
algunos de ellos son: la Capilla del Señor
Colateral, la Capilla de Nuestra Señora
de Guadalupe, la Capilla de los Tres Reyes,
y la Parroquia de Santa María de
la Asunción.
Sin embargo, es alrededor del municipio
donde se concentra la mayor parte del atractivo.
A pocos pasos del poblado se encuentra Las
Vueltas, un bosque de pinos y coníferas
para practicar ciclismo, senderismo, o bien,
realizar un día de campo; la Montaña
Viviente es ideal para el senderismo, bicicleta
de montaña, la tirolesa o el downhill;
el Cerro de las Cruces es una zona boscosa
localizada en la parte posterior de la iglesia,
en la punta se construyó una capilla
donde se oficia misa con gran concurrencia
el día 3 de mayo; en el Ejido Calabazas
el visitante puede encontrar un grupo de
pinturas rupestres dentro de una pequeña
cueva.
Si algo aporta este destino a ser el corredor
de los 4 elementos, son sus abundantes recursos
de agua. Acaxochitlán cuenta con
la Cascada de Chimila, Las Golondrinas y
San Francisco; los embalses de las presas
de El Tejocotal y Omiltémetl; la
Presa Chichicaxtle y Laguna; y la gran cantidad
de manantiales de Agua Blanca.
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